Un equipo de científicos suecos del Instituto Karolinska ha propuesto que, en un futuro no muy lejano, se transporten desfibriladores en drones.

Con el paso de cada minuto sin reaninación cardiopulmonar o desfibrilación, las opciones de sobrevivir de una persona que padece de un ataque al corazón disminuyen en un 10%. Es por ello que Jacob Hollenberg se preguntó si se podían usar drones para transportar desfibriladores al lugar de la emergencia con mayor rapidez que una ambulancia. Para responder a esta pregunta, adjuntó un desfibrilador a un dron de una estación de bomberos en Norrtälje, una localidad rural en Estocolmo, y lo despacharon a lugares ubicados a 10 km a la redonda (donde se habían registrado paros cardíacos los últimos ocho años).

En 18 vuelos, el dron (equipado con un desfibrilador FRED easy de 763 g) demoró 5 minutos y 21 segundos en llegar al lugar de la emergencia. Una ambulancia, en una emergencia real, demora en promedio 22 minutos.  Hollenberg considera que esta es la prueba de que es posible reducir el tiempo del transporte de la desfibrilación, por lo que estima, podría salvar varias vidas al año.

Su equipo ya trabaja con drones de emergencia para despachar desfibriladores en situaciones reales. El investigador espera que el método se implemente en un año o dos. Espera, además, que el uso de drones que busquen y ayuden a las personas en caso de ahogo. En el Reino Unido, los servicios de salud exploran transportar con drones sangre y órganos. En Ruanda, el año pasado, se anunció un programa de reparto de sangre y medicamentos a través de drones para zonas de difícil acceso.

Con información de N+1